Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Gabriel Benavides Rincón

Bogotá, D.C.

Partir de la vida diaria…

“A ponerle cuidado al cuidado”.

A continuación nos referiremos a algunas situaciones actuales que ejemplifican distintos niveles de descuido y de riesgo a los cuales nos exponemos individual y colectivamente.

Empecemos con una de las situaciones más frecuentes que infortunadamente se presenta en nuestros jóvenes: Julián es un adolescente que cursa grado 10º y la semana pasada sus compañeros lo llevaron a la enfermería del colegio debido a un desmayo que tuvo mientras hacía el calentamiento de rutina en la clase de educación física. Cuando la enfermera le preguntó por las posibles causas del desmayo, él dijo que no había pasado nada extraordinario, que no se había sentido enfermo. Sin embargo, la enfermera siguió haciendo preguntas como:

¿qué suele desayunar?,

¿a qué horas come?,

¿cómo es su consumo de cigarrillo y alcohol?,

¿hace cuánto no va al médico?

¿cuántas horas duerme diariamente?

Las respuestas de Julián muestran un ritmo de vida bastante común en los adolescentes. Julián usualmente no desayuna porque se levanta tarde y prefiere tomar a tiempo el bus del colegio. Julián suele dormir menos de cinco horas por día, mucho de su tiempo libre lo dedica a conectarse por internet a diversas páginas sociales, a descargar música, a compartir videos y a jugar en línea, antes de las doce de la noche no se duerme. De otra parte, Julián es un chico que cada sábado rumbea con sus amigos, consume bastante licor y fuma, ese ritmo de rumba no le permite ni lo motiva a hacer alguna actividad física. A esto se le suma que come poco, a deshoras y en general tiene una vida más bien sedentaria (y solitaria) acompañada por varias horas diarias de los audífonos de su ipod.

El caso de Julián es uno de tantos jóvenes que no tienen buenos hábitos de auto-cuidado. Las características de nuestros contextos sociales ofrecen hoy muchas alternativas para llevar un estilo de vida poco cuidadoso de sí. Las pautas de crianza, de los distintos modelos familiares, los horarios laborales y en general las responsabilidades de los adultos fuera de casa no permiten que al interior de las familias se generen hábitos saludables en relación con el cuidado de sí. Por ejemplo, hay poco tiempo para cocinar, para sentarse a la mesa y disfrutar de la comida, para dormir y descansar. Mamás y papás ceden muy pronto a la tentación de las comidas rápidas, empaquetadas, pre-preparadas, a usar en exceso grasas en detrimentos de frutas y verduras.

Y en relación con el tiempo libre la situación tampoco es muy alentadora, la innegable fascinación de las “pantallas” (televisores, teléfonos celulares, computadores) ha fomentado un modo de vida cada vez más sedentario y, como lo refiere Bauman, la preferencia por permanecer conectados y evitar estar relacionados. Entonces surge la paradoja social, en la que un(a) adolescente puede tener cientos de “amistades confirmadas” en su face a las que les envía lo que está pensando desde la soledad de su habitación.

Volviendo a Julián y a su leve desmayo, esa situación es susceptible de prevenirse desde la casa y la escuela. El contexto familiar tiene una inicial e ineludible co-responsabilidad en la promoción de hábitos saludables desde la convivencia diaria. Y el contexto escolar también puede fomentar desde la organización de su vida institucional una respuesta curricular articulada alrededor del cuidado.

El cuidado no es un tema de menor cuantía, no es una preocupación de moda, sino un compromiso personal y social por conformarnos mejor; sin embargo, no es hoy en día una decisión preferente, por tanto necesitamos aprender a cuidarnos. Tal vez es el momento más propicio para “ponerle cuidado al cuidado”.

Obviamente el problema no se identifica únicamente en nuestros jóvenes, ya veremos cómo se manifiesta en otros contextos.



escrito el 7 de Mayo de 2012 por en General

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1 Comentario en Partir de la vida diaria…

  1. Elisa | 01-07-2016 a las 2:59 AM | Denunciar Comentario
    1

    es importante que desde la casa enseñemos a los niños a cuidarse, a travès de alimentos sanos, tambien es importante que los padres dediquen tiempo de calidad a sus hijos.

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