Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Gabriel Benavides Rincón

Bogotá, D.C.

La cuestión del cuidado 1: Ideas generales

La pedagogía del cuidado es una propuesta que bien podría ayudarnos a ofrecer serias y reales alternativas a algunos de los problemas escolares y sociales –como el caso de Julián- que vivimos a diario. Y para no caer en interminables diagnósticos que dejan poco espacio para lo propositivo, en el presente artículo el diagnóstico -ya conocido por todos- sólo lo mencionaremos tangencialmente para dar paso a una exposición de las ideas generales sobre el cuidado y sus implicaciones pedagógicas.

Antes de entrar en materia debo decir que la perspectiva del cuidado no es un elemento novedoso. “La ética del cuidado se ha desarrollado en las últimas décadas desde la reflexión feminista que busca identificar una manera diferente de entender y afrontar las decisiones morales” (Mejía, 2005). La ética del cuidado surge de las ideas de Carol Gilligan como respuesta a lo que se conoce como ética de la justicia sobre la cual se basa, por ejemplo, la propuesta de desarrollo del pensamiento moral de Kolhberg. John Rawls es uno de los autores que quizás de manera más significativa trabajó la justicia como principio moral y ético de la persona, sus tesis fundamentales las expuso en su obra A Theory of Justice (1971). “En palabras de Gilligan, la ética del cuidado define la moral desde las relaciones interpersonales y no desde reglas y principios abstractos. Mientras que la ética de la justicia se apoya en la premisa de la igualdad; la del cuidado lo hace en la no violencia, en que no se dañe a nadie” (Cifuentes, 2005). Se puede afirmar que la ética de la justicia lleva a un ejercicio racional sobre las leyes y los principios, en su lugar la ética del cuidado lleva a un ejercicio en las interacciones, se trata de pensar, sentir y actuar cuidadosamente.

De las ideas éticas de Gilligan se desprende la propuesta pedagógica de Nel Noddings , quien ha planteado la necesidad de trabajar el cuidado al interior del currículo “perspectiva que tiene actualmente gran influencia, además de un creciente número de seguidores” (Mejía, 2005). Uno de los conceptos fundamentales es la consideración del afecto como una necesidad básica para el ser humano, podemos decir que recibir y ofrecer cuidado es tan importante como el alimento mismo, sobre todo durante las primeras etapas de vida. Los seres humanos nos constituimos de los componentes biológico, psicológico, socioafectivo y cultural, y en cada uno de ellos hay elementos fundamentales sin los cuales la existencia del individuo y la continuidad de la comunidad (y de la especie) se verían seriamente afectadas.

El cuidado y el afecto (apego) son elementos que nos conforman como personas dentro del útero socioafectivo y cultural. Las personas requerimos de cuidado, no sólo como una atención especial a quien tiene algún tipo de dependencia particular, por ejemplo: un niño, una persona enferma o una persona de edad, sino como un “requisito” para con-formamos (darnos forma) cotidianamente en nuestra estructura socioafectiva. Este es el primer punto que deseamos dejar claro: para crecer “sanos y fuertes” necesitamos tanto del cuidado y el afecto como de la leche materna. En palabras de Enrique Chaux: “cuidar y ser cuidado son necesidades básicas humanas. Los seres humanos, así como los otros primates, no pueden sobrevivir solos, necesitan del apoyo de otros tanto para atender necesidades físicas como psicológicas (Bowlby, 1998). Necesitamos tener la vivencia de seguridad para movernos por el mundo y esa seguridad se basa en el establecimiento de relaciones de confianza y cuidado” (Chaux, 2005).

Respecto a la conducta de apego, su idea principal se puede explicar con una comparación con el juego de béisbol: si un jugador está pisado la almohadilla de la base se encuentra seguro, allí no puede ser “ponchado”, mientras pise la base está a salvo. “Los teóricos del apego han enfatizado la importancia de la calidad de las relaciones tempranas entre el niño y el cuidador para el desarrollo socioemocional del niño dentro de la familia y en otros contextos. Si los niños establecen un apego seguro con su madre durante los primeros años de vida, más tarde serán capaces de adaptarse exitosamente al grupo de pares. En teoría los niños que han gozado de un apego seguro (base segura) desarrollan una orientación social positiva hacia la madre que se generaliza a las relaciones que establecen con otras personas en contextos diferentes” (Carrillo, 2003). Por tanto, en cuanto al desarrollo socio-afectivo, el adulto (padre y profesor) tiene la responsabilidad de servir como una “base segura”, como “cuidador”, para el niño. Lo cual le permitirá al niño explorar con seguridad su entorno, reconocer a otros, construir su noción de “nosotros” y empezar así un adecuado desarrollo de su capacidad de cuidado (cfr. Cassidy y Shaver, 1999).

Como ya se ha dicho, el cuidado es un elemento que se construye al interior del contexto comunitario, si bien es cierto que el individuo tiene una tendencia natural hacia la protección de la vida y aunque el cuidado sea una necesidad básica esto no significa que las personas lo desarrollen natural y espontáneamente; por tanto, el cuidado también es objeto de aprendizaje, y cada comunidad establece sus criterios y pautas de cuidado así como el modo de promoverlo a su interior. En nuestro contexto, Julián –el chico de la enfermería- no se cuida a sí mismo, no sabe cuidarse y probablemente no sabe cuidar a otros y obviamente no le han enseñado intencionalmente nada respecto al cuidado.



escrito el 2 de Julio de 2012 por en General

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1 Comentario en La cuestión del cuidado 1: Ideas generales

  1. Hanna Sanabria | 20-07-2014 a las 7:44 PM | Denunciar Comentario
    1

    Buenas tardes profesor, para desarrollar mi trabajo de posgrado me interesa conocer las referencias bibliográficas que usted cita, es posible tener acceso a estas?

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