Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Gabriel Benavides Rincón

Bogotá, D.C.

La cuestión del cuidado 2: en relación con la educación

Necesidad de promover actitudes prosociales de cuidado

Si se toma como una referencia inicial la Ley General de Educación, en ella se habla de la educación como un proceso de formación integral, con base en el respeto a la vida, orientado al mejoramiento de la calidad de vida de la población, a la adquisición de una conciencia para la conservación, protección y mejoramiento del medio ambiente, la formación para la promoción y preservación de la salud, la prevención de problemas socialmente relevantes, la recreación entre otros (cfr. Ley 115, art. 5). Estos fines educativos nos muestran cómo desde el ámbito legal nuestro sistema educativo propende por promover relaciones de cuidado en distintos niveles. Si esta perspectiva de la educación en nuestro contexto nacional, la complementamos con la reflexión pedagógica que hace la UNESCO (1996) encontramos que de los cuatro pilares propuestos, dos de ellos hablan de la importancia de educar la dimensión socioafectiva de la persona. En el pilar denominado “aprender a vivir juntos” el documento propone dos líneas de trabajo a saber. el descubrimiento del otro y la realización de objetivos comunes; en ellas se hace alusión a la importancia de aspectos como el descubrimiento personal, la empatía, el reconocimiento del otro como un par en la convivencia, el trabajo en equipo y la solución de conflictos entre otros. En el pilar denominado “aprender a ser” se menciona la necesidad de atender a la persona en su totalidad, lo cual implica también su dimensión relacional y se concluye diciendo: “La educación es ante todo un viaje interior, cuyas etapas corresponden a las de la maduración constante de la personalidad. En el caso de una experiencia profesional positiva, la educación, es a la vez un proceso extremadamente individualizado y una estructuración social interactiva” (Delors, 1996). Estas son algunas referencias que nos hablan de la necesidad de promover, desde la institución educativa, actitudes prosociales como la del cuidado.

Finalmente, para cerrar estas breves referencias al campo educativo, los distintos “modelos pedagógicos” hacen alusión a una formación integral de la persona, una formación que atienda a la totalidad del individuo y que no sólo ponga su acento en la transmisión de información, sino que esos datos permitan al educando ser protagonista de su propio conocimiento; de un conocimiento significativo, es decir, que debe tener un sentido para quien aprende, que debe estar conectado con su contexto y debe ser de utilidad para la permanente constitución del colectivo social al cual pertenece el estudiante.

Con base en lo anterior, la pertinencia del cuidado como un elemento pedagógico necesario en nuestro contexto social no requiere de exhaustivas justificaciones, algunos indicadores sociales le hacen evidente, por ejemplo: el incremento del maltrato y abuso infantil[1], el aumento de embarazos de adolescentes[2], el mayor número de suicidios ya no solo en adolescentes, el creciente número de niños que viven en soledad[3], la dificultad para establecer relaciones saludables y comprometidas, el mayor nivel de agresión cotidiana (y de violencia), las tensiones a las cuales se ven expuestos los niños en sus contexto familiares debido a la falta de un manejo más adecuado de los conflictos interpersonales, éstos son algunos de los factores del contexto que bien justifican la pertinencia de incluir el cuidado como un elemento pedagógico intencional en los currículos de nuestras instituciones educativas.

El trabajo de Noddings está orientado en esta línea, su propuesta consiste en organizar el currículo escolar alrededor de lo que ella llama los círculos de cuidado. No se trata de volver el cuidado un tema para “exponerlo” en algunas asignaturas o en algunos grados, ni de realizar campañas esporádicas sobre el tema; sino de generar actitudes de cuidado por medio de la promoción de relaciones de cuidado (y apego) desde la misma conformación curricular de la escuela. De esta manera la propuesta de la pedagogía del cuidado se enmarca dentro de la promoción de comportamientos prosociales en la cual no sólo se tiene en cuenta al individuo sino también a la comunidad. Por ello el cuidado no sólo atiende las necesidades propias del sujeto (por ejemplo a nivel de protección y de prevención) sino que se convierte en una alternativa de respuesta seria, desde la escuela, a la problemática de la convivencia cotidiana

Es importante incluir el cuidado como un elemento pedagógico intencional.


[1] “El Instituto tomó la medida por las altas estadísticas sobre maltrato infantil en Colombia, las cuales continúan en aumento. De 178 dictámenes diarios de lesiones personales por violencia intrafamiliar realizados por Medicina Legal el año pasado, 28 correspondían a maltrato infantil. Además del físico, otras situaciones de maltrato son: el síndrome del bebé zarandeado, las formas de descalificación hacia el niño, la no aceptación, el desprecio o insulto permanente que también son cicatrices que quedan en los pequeños. Según el estudio Forensis, un total de 10.337 niños y niñas fueron severamente lesionados por maltrato en 2002 en Colombia, esta cifras sin incluir el abuso sexual infantil”. (http://www.presidencia.gov.co/cne/2003/noviembre/20/14202003.htm)

[2] “El promedio de inicio de la actividad sexual en las colombianas es de 14,8 años, lo que concuerda con el hecho de que, según resultados del último censo del Dane, 23 de cada 100 de estas mujeres están o han estado embarazadas en algún momento. Según la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud de Profamilia (2005), este fenómeno va en aumento”. (El Tiempo, 21-06-2006)

[3] “De enero a mayo de este año, el Instituto de Medicina Legal tiene reportados 64 casos de suicidios de menores de edad en el país. Un promedio de 12 por mes. Como una muerte cada dos días y medio. En desarrollo del programa Red Afectiva, dos de las conclusiones obtenidas, luego de entrevistar a dos mil jóvenes entre los 11 y 18 años: el 41 por ciento ha pensado en cómo suicidarse (ojo: no sólo pensado en suicidarse, sino en el método a emplear), y el 16 por ciento ya ha hecho algo para suicidarse.

–Hay una situación que puede parecer tonta, pero que está estrechamente ligada al suicidio: la soledad. Hoy los niños viven muy solos. La soledad conduce a la depresión, y la depresión es una ruta para el suicidio –dice De Zubiría.” (El Tiempo, 18-06-2006).



escrito el 2 de julio de 2012 por en General

etiquetas: , , , ,


2 Comentarios en La cuestión del cuidado 2: en relación con la educación

  1. Nelson Quintero Rincón | 09-07-2012 a las 11:23 PM | Denunciar Comentario
    1

    Un placer leerte y compartir ilusiones, sueños y utopías, a pesar de la distancia.

    Yo me apunto, como esposo, padre, hijo, hermano, alumno, maestro, compañero, psicólogo y ciudadano, a la difusión de la “pedagogía del cuidado”.

    Un abrazo, desde España.

  2. derly | 18-01-2013 a las 7:26 PM | Denunciar Comentario
    2

    buenas tardes profesor Gabriel, quisiera saber si me puede resolver unas dudas, lo que pasa es que mi proyecto de grado va ligado a la Pedagogia del Cuidado, entonces quiero saber que diferencia hay entre Pedagogia del Cuidado y Etica del cuidado….gracias.

Escribe un comentario

Recuerda que:
  • Las opiniones aquí expresadas serán responsabilidad tuya, y en ningún caso de Aprender a Pensar
  • No se admitirán comentarios que vulneren lo establecido por las leyes y por las Normas de uso de este sitio
  • Aprender a Pensar se reserva el derecho de eliminar los comentarios que considere inadecuados
Los datos serán tratados de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, y demás legislación aplicable. Consultar nuestra Política de Privacidad
Aprender a Pensar